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Tip: Cuidar al cuidador



CUIDAR AL CUIDADOR


Cuidar al cuidador. Que importante es esto porque madre mía ¡qué papel más difícil tienen!

Muchas veces ellos mismos también están rotos de dolor y parece que no tienen derecho a desahogarse o quejarse y los pacientes se vuelven (nos volvemos) un poco injustos y creen (creemos) que solo sufrimos nosotros.


Hace unas semanas fue el día del cuidador y en @cabezotascontraelcáncer no queremos olvidarnos de ellos. Más bien queremos agradecer esa labor tan difícil, complicadísima, muy sacrificada y poco agradecida.


Dedican su tiempo y prestan los apoyos necesarios a pacientes o a personas con una situación de dependencia física o emocional para cubrir sus necesidades básicas, y las no tan básicas, que son igual de importantes.


Es fundamental que cuiden y atiendan primero sus necesidades personales ya que normalmente se dejan en un segundo plano y esto, simplemente, no puede ser. Para cuidar bien, hay que estar cuidados primero. El tiempo de sueño y descanso, el tiempo de ocio, el contar con una persona de confianza para desahogarse (siempre por supuesto distinta al paciente) es fundamental para afrontar con fortaleza física y emocional, los problemas y las dificultades que surgen como consecuencia de esta tarea.


Además, si es posible, es importante repartir tareas y que no recaiga la responsabilidad solamente en una persona para evitar situaciones de abuso o que ellos mismos se autoimpongan una exigencia desmesurada. Los pacientes deben (debemos) intentar ayudar a esto y aceptar que el tiempo y responsabilidad del cuidador es limitado.


Creo también que es fundamental que el paciente tenga cierta autonomía para no agudizar la dependencia (todos necesitamos sentirnos útiles).


Yo la verdad que de espíritu y esencia, soy cuidadora y sin embargo me cuesta mucho dejarme cuidar.

Cuando me diagnosticaron, yo ya llevaba una época en la que estaba mal. Como ya he comentado muchas veces, tenía un estrés y una ansiedad galopante y me encontraba en terapia y medicada con paroxetina. Sentía que llevaba mucho tiempo tirando del carro todo el rato y no tenía ni fuerzas ni ganas de tirar más. Necesitaba que Dani tirase. Lo que no me di cuenta es que Dani por aquella época tampoco estaba muy cristiano; estaba pasando por una depresión con todo lo que llevábamos encima y la situación nos estaba sobrepasando. No supimos gestionarlo, tomamos decisiones muy malas y no supimos apoyarnos como debíamos. Ni yo como paciente, ni el cómo cuidador. Por suerte parece que hemos ido aprendiendo la lección a base de golpes duros y muchas lágrimas derramadas.


Los dos necesitábamos cuidados y cuidarnos. Los dos necesitábamos mimos y mimarnos. Los dos necesitábamos atención y estar atendidos.


Intentemos no olvidar esto nunca y repetirles a menudo y bien fuerte, GRACIAS GRACIAS Y GRACIAS por sostenernos y remar con nosotros contra viento y marea.


Y gracias al maravilloso Pau, por regalarnos “Todo lo que me das” para recordarnos precisamente esto. Yo mientras la escucho y se me escapan unas tres o cuatro lágrimas, muy #cabezotas, sigo caminando.

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